17 abril, 2007

GIMNASIA CINEMÁTICA

De vez en cuando, uno se hace sus pequeños ciclos caseros. El sábado pasado, aprovechando la lectura del libro de Al Pacino, volví a ver Scarface (El precio del poder), una de las mejores películas de Brian DePalma y una de las mejores películas de la historia.

Es curioso porque si tuviera que hacer una lista de mis diez películas favoritas (no hay cinéfilo sin lista), una de ellas, junto a Vértigo, Sunset Boulevard o En busca del arca pérdida, estaría Carlito´s Way (Atrapado por su pasado) que volvió a juntar a Pacino con DePalma unos años más tarde. Scarface no entraría en esa lista por muchos motivos. Uno de ellos es su horrorosa banda sonora. La compone el que, personalmente, creo que es el peor compositor de la historia del cine, Giorgio Moroder (que tiene un Oscar por su horrorosa banda sonora de El Expreso de Medianoche).

El guión de Scarface lo firma Oliver Stone y es una auténtica obra maestra. Suya es la idea de presentar el personaje de Pacino interrogado por los agentes aduaneros de Miami. Una escena (que por cierto, es recogida por los primeros segundos del trailer) en la que se demuestra que un pequeño y sencillo diálogo puede ponerte los pelos de punta. La espléndida actuación de Pacino es, como siempre, solo apreciable en la versión original. El doblaje omite el hecho fundamental de que Pacino habla un inglés macarrónico con un acento profundamente cubano.

Y Brian DePalma, como siempre, cuenta la historia con precisión. Un genio. En los extras de la peli, el director de fotografía (ya fallecido) cuenta las dificultades de rodar con esos complicados movimientos de cámara de DePalma, él lo denomina (y a mí me ha encantado esa definición, Gimnasia Cinemática). Sin embargo, podría pensarse que con Gimnasia estamos hablando de complicaciones de cámara gratuitas y no es así. La cámara se ubica en los sitios perfectos, narrando la historia con paso firme y omitiendo detalles escabrosos de esta ópera de violencia tremenda. Al contrario que otros directores actuales de éxito, como Tony Scott, Michael Bay o Brett Ratner, el cine de DePalma se sustenta sobre una escritura cinematográfica rigurosa, sobre la composición del plano, sobre el ritmo. No importa que una imagen sea espectacular o no, importa su relación con el siguiente plano y con el resto de la película.

Cuando hablamos de cinemática, veo planos perfectamente montados, movimientos de cámara adecuados, movimiento dentro del encuadre, veo fluidez... y veo el último trailer de Spiderman 3 (no puedo evitarlo, cuando se habla de cinemática, pienso fundamentalmente en dos directores: Brian DePalma y Sam Raimi), porque no sólo son espléndidos directores, sino que además, cada uno de sus planos tiene vida y personalidad. En el caso del trailer de Spiderman 3, incluso me emociona la forma en la que uno de los personajes reza a Dios dentro de una iglesia, agarrándose, casi abrazando, el banco de la iglesia...

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